viernes, 29 de mayo de 2020

Evitar el abandono y la desmotivacion

Al tratarse la formación online de un método muy novedoso, es necesario asumir que en un primer momento puede ser dura para los alumnos, ya que surgen determinadas barreras que no existían en la formación “de siempre”. La complicidad entre compañeros e incluso en la relación profesor-alumno de una clase tradicional desaparece, y “huir” es mucho más fácil y no precisa dar explicaciones: basta con hacer “click” con el ratón. Esta circunstancia refuerza las conductas de evitación ante circunstancias no placenteras.
El inconveniente que podemos encontrar es que, al tratarse de un nuevo medio, las personas no estamos acostumbradas ni “alfabetizadas” en la interpretación, comprensión, percepción y reacción ante los nuevos estímulos emocionales que pudiera ofrecer el nuevo medio.

Además, analizando los modelos pedagógicos que generalmente se aplican en la formación tradicional, nos damos cuenta de que tampoco estamos “bien acostumbrados” a ser independientes y autónomos en nuestro aprendizaje, a estructurar, ordenar, pautar y decidir qué, cómo, cuándo y cuánto queremos aprender. Todo ello nos lleva a distinguir entre:
1. Personas desentrenadas en un medio que es de por sí especializado (ni más fácil ni más difícil que otro, sino que requiere un tiempo de aprendizaje similar al de la acomodación a las costumbres de un nuevo país cuando viajamos).
2. Personas acostumbradas a ser guiadas y reguladas durante su periodo de aprendizaje, frente a un medio que permite y ofrece la posibilidad de elegir y flexibilizar las pautas educativas.
Es como regalarle a un adulto nacido y vivido en una gran ciudad todo un desierto. Sería muy complejo comprender qué hacer con él; a pesar de que terceras personas le jurasen que en su interior existe un tesoro. Al menos, le llevaría su tiempo de reflexión previa.
La primera circunstancia normalmente da lugar a sentimientos de “soledad” o “aislamiento” en el alumno. La segunda, provoca sensaciones de desorientación llegando, en casos extremos en los que no se resuelve en un tiempo prudencial, a avocar en formas más graves de interpretación como pudiera ser la percepción de incompetencia y la desmotivación.
Estos dos factores (sensaciones de soledad y desmotivación) que afectan estrictamente al ámbito emocional del alumno y que repercuten de manera directa en el éxito o fracaso de la acción formativa en la enseñanza online, será imperativo tenerlos presente y gestionarlos eficazmente durante todo el periodo de acción formativa.
Los buenos creadores de cursos online deben estar bien familiarizados con las actitudes y reacciones de los alumnos, y dirigir los contenidos no sólo a la memoria o razón de los usuarios, sino también a sus sentimientos y emociones, para así mantener su atención e interés a lo largo de todo el curso.
El alumno agradece en el ordenador un feedback o respuesta bien formulado, alguna medida de stroking o refuerzo emocional, una cierta empatía y hasta algún punto de complicidad. El alumno debe aprender de manera eficiente y sentirse satisfecho mientras lo hace.
En definitiva, tanto el diseño del curso como la acción docente deberán ir dirigidas a satisfacer las necesidades de los alumnos. Por ello, en primer lugar, será esencial conocer las razones que han movido al alumno a participar en un curso online, para de esta manera, poder responder de forma más eficaz a sus necesidades: deseo de aprender, de capacitación laboral, de logro, etc.
Rechazo inicial a las nuevas tecnologías (Subtítulo: buscar estilo y aplicar al resto)
Uno de los problemas que preocupan especialmente a los creadores de un curso online y que debe plantearse desde el principio del diseño del curso online, es el inicial rechazo a las nuevas tecnologías por parte del alumno. Para lograr vencerlo será muy útil seguir estos criterios:

Ofrecer un método fácil de usar
Se afirma que la gente suele mostrarse reticente a los cambios; esto es en parte cierto pero no completamente: la gente lo que no acepta son los cambios que hagan las cosas más complicadas, ya que con frecuencia las novedades que se nos ofrecen no hacen sino complicar métodos previos más eficaces.
Charles Handy, filósofo social y escritor, afirma que los hombres pueden asimilar cambios graduales (implantados durante un largo período de tiempo) y propone el siguiente experimento: si se introduce una rana en agua y gradualmente se sube la temperatura, ésta no reaccionará hasta morir; por el contrario, si la colocamos desde el principio en agua hirviendo, ésta reaccionará enseguida y de un salto huirá. Este es un ejemplo de cambio repentino.
Así, cuando se ofrecen soluciones de e-learning, la intervención debe ser progresiva antes que radical y ofrecer alguna ventaja respecto al método convencional.
Ofrecer un método accesible
Aunque parezca algo sumamente evidente, muchas veces se suele descuidar este aspecto. Se puede contar con la más potente y desarrollada solución de aprendizaje que jamás se haya visto, pero si el público al que va destinado no la conoce, no la comprende o no le saca partido, se volverá en contra del organizador del curso.
Incluir medios para recibir feedback
Otra manera de ayudar al éxito del aprendizaje no presencial es ofrecer múltiples oportunidades de interacción y feedback al estudiante, ya que esta carencia puede influir de forma determinante en la buena marcha de un curso de e-learning. Será de gran ayuda incluir formas novedosas y creativas que permitan al alumno participar activamente en las clases y disfrutar de su aprendizaje.
Planificar mucho tiempo para la práctica
Es muy importante ofrecer al alumno tiempo para que practique y aplique los conocimientos que ha adquirido, y de esta forma desarrolle las habilidades que se le exigen. Esto implica por supuesto incluir actividades, prácticas o ejercicios en la dinámica del proceso de aprendizaje.
Crear un ambiente relajado
Es fundamental que el alumno se sienta cómodo y encuentre formas y herramientas de relax a su disposición. Este campo es muy amplio y son muchas las vías para conseguir un

ambiente relajado en la formación online; una de las más recurridas y usadas por su originalidad es la cafetería virtual, en la que se establecen lazos de amistad y compañerismo entre los e-alumnos de diferentes cursos.
Usar el refuerzo y el consejo
El profesor o tutor debe corregir de manera que el alumno comprenda su error y se sienta motivado a mejorar. Utilizar la firmeza frente a la dureza, y la certeza sólida y bien fundamentada frente a la argumentación sancionadora.
Será esencial aclarar que los fallos o errores de los alumnos no eran sino parte del aprendizaje mismo; de esta manera, se fomentaba la participación y desaparecía el miedo al ridículo, a equivocarse, facilitándose la creación de entornos muy participativos.
Ofrecer al alumno desde el principio lo que necesita
El aprendizaje no presencial implica el acceso a determinadas herramientas que deben ser puestas a su alcance desde el primer momento. Además de tener presente estos consejos, si se pretende maximizar el éxito del aprendizaje y disminuir las posibilidades de fracaso, será de mucha utilidad conocer el motivo del abandono o desmotivación del alumno o las causas del fracaso de unos determinados materiales didácticos.
Las razones que llevan a un alumno a abandonar un curso online son muy variadas y suelen expresarse en estos términos: “el material no se ajusta a lo que buscaba”, “empleo demasiado tiempo para aprender a manejar el programa”, “leer un texto en la pantalla me resulta muy aburrido”, “la información estaba muy atrasada y me enseñaban cosas que ya sabía”, etc.
La experiencia es un grado, y los creadores de los cursos online deben aceptar las críticas como una parte más del proceso y emplearlas para corregir los fallos detectados. Es recomendable enviar cuestionarios de satisfacción o entrevistar a los alumnos para conocer su grado de satisfacción y aprender de los errores para próximas ediciones.

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